miércoles, 6 de abril de 2016

Informaciones Sobre el Parque Nacional Valle Nuevo

Nombre del área protegida y categoría de manejo

Oficialmente el área protegida es reconocida como “Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier” desde el año 1996. La categoría ‘parque nacional’ asignada fue confirmada por la Ley de Medio Ambiente 64-00 y la Ley Sectorial de Areas Protegidas 202/2004. 

Localización y/o dirección de la sede administrativa del área

El Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier, anteriormente conocido como "Valle Nuevo", se localiza en la Cordillera Central de la República Dominicana y forma parte del sistema montañoso más importante de la Isla Española. Esta zona  ha llamado la atención desde que en 1888 el  Barón de Eggers incursionó  en el área y depositó las colecciones botánicas en centros de investigación de Europa. Las plantas colectadas lograron que investigadores europeos de gran renombre científico, como Schomburgk, Ekman y Chardón, mostraran interés por estas tierras y años más tarde realizaran varias expediciones a dicha remota región.

El parque se encuentra localizado entre las provincias Monseñor Nouel, La Vega, Azua  y San José de Ocoa, en los paralelos 18°36'10" y 18°57'52" latitud norte y 70º26'56"  y 70º51'44"  longitud Oeste. (EEI, FMP-TNC, 2001).
Imágen Google mostrando el mapa con las provincias y zonas de influencia.


      











Institución administradora

La institución a cargo la conservación, manejo y protección del Parque Nacional es la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARENA), a través de la Subsecretaria de Areas Protegidas y Biodiversidad y la Dirección de Areas Protegidas (DAP), teniendo hasta la fecha una administración permanente dentro del área protegida. El área protegida cuenta con una oficina administrativa ubicada en el valle central con el equipo mínimo necesario para el desarrollo de actividades relacionadas con la protección del área protegida y atención a la visitación. 

Extensión y marco legal

Según los límites establecidos por el decreto 233/96, el Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier ocupa un área aproximada de 910.00 km². La Ley Ambiental 64/2000 y la Ley Sectorial de Areas Protegidas 202/2004 reconocen a los límites anteriormente establecidos en la Ley 4389-58.

Relevancia Ecológica

Diferentes componentes ambientales (topografía, geología, elevación y clima) han hecho posible que en el ámbito de dicho parque se encuentren presentes variados tipos de vegetación. Los estudios de flora efectuados en la Evaluación Ecológica Integrada (EEI)  han reportado  531 especies de plantas, distribuidas en 401 espermatofitas y 130 helechos. De estas plantas, 138 especies endémicas de la isla están presentes en el lugar, lo que significa un endemismo de 30%, excluyendo las especies introducidas. (Plan de Conservación, FMP-TNC, 2001).

Muestra de bosque de Ébano Verde, Madre Vieja-Sonador.
Flora


Algunas de las especies, como es el caso de Juniperus gracilliors (sabina), Magnolia pallescens, (ébano), Podocarpus aristulatus (palo de cruz), Vegaea pungens (especie restringida a sólo algunas áreas de éste parque), encuentran allí la posibilidad de escapar a una posible extinción. (Plan de Conservación, FMP-TNC, 2001).

Fauna

Con relación a la fauna, la misma está representada por 66 especies de aves, de las que 16 son endémicas de la República Dominicana, entre las que están: Loxia megaplaga (pico cruzado), Calyptophillus frugivorus (chirrí), Miadestes genibarbis (jilguero), Priotelus roseigaster (papagayo), Nesotictes migromegas (carpintero bolo) y Asio stygius noctipetens (lechuza orejita).

Pico cruzado
 Lechuza orejita


Uno de los grupos más conspicuos y de más elevado endemismo lo constituyen los anfibios. De este grupo se han reportado en el parque 17 especies, representando el  85 % de los anfibios presentes en la cordillera central y un 26 % con respecto al total de las especies reportadas para la Isla Hispaniola. Entre estos están Eleutherodactylus auriculatoides, E. audanti (bosque de pinos), E. abbotti, E. inoptatus  (bosque latifoliado), así como E. Montanus y E. patriciae, de más amplia distribución.

Los reptiles reportados totalizan 23, de estos 3 especies están pendientes de identificación, y al igual que los anfibios todos son endémicos, Anolis aliniger, Celestus costatus, C. darlingtoni, Leiocephalus personatus y Anphisbaena manni son los reptiles de mayor presencia en el área.







Se ha confirmado la presencia de 33 especies de mariposas,  resultando ser el parque Juan B. Pérez Rancier, junto a otras zonas de la cordillera central, único hábitat para el desarrollo de algunas especies, como son los casos de Greta diaphana charadra y Calisto chrysaoros. (Plan de Conservación, FMP-TNC, 2001)


Cobertura y uso del suelo

Estudios de la Evaluación Ecológica Integrada, el análisis e interpretación de imágenes de satélites LANDSAT TM 1988, 1992 y 1996, así como las fotos áreas de 1984, han clasificado la cobertura vegetal y el uso de  suelo de ésta área de la manera siguiente: una cobertura boscosa de aproximadamente 390 km², de los cuales bosques de pinos abarca la mayor extensión con 244.45 km², seguidos por los bosques nublados con una superficie de 124.46 km², parches de bosques latífoliados cubriendo una extensión de 16.34 km² y por último pequeños parches cubiertos por Manaclas.



Estas áreas boscosas permiten albergar una rica biodiversidad, contribuyen a la captación de agua y a mantener una excelente producción hídrica. En dicho parque existen alrededor de  472 ríos de orden I, formando parte de 5 cuencas hidrográficas y en 4 de estas se han construido infraestructuras para la generación de energía eléctrica, suministro de agua para riego en apoyo a las áreas agrícolas de las provincias de la  región sur (San Cristóbal, Peravía y Azua), para el Cibao Central y contribuyendo con el suministro de agua potable para la Ciudad de Santo Domingo.

Alrededor de 221 km² están dedicados en la actualidad al cultivo de productos menores (papa, zanahoria, ajo, cebolla, gandules, repollo, habichuela, tomates). Cerca de 50 km² han sido dedicados en los últimos años a  expandir  la frontera agrícola y aproximadamente 45 km²  fueron afectados por incendios forestales en las dos décadas pasadas. Los 193 km²  restantes, hasta cubrir la superficie total establecida en el decreto 233/96, han sido  históricamente dedicados a la producción agrícola de ciclo corto, al cultivo de café y áreas para pastoreo. (Plan de Conservación, FMP-TNC, 2001)

Geología

La Cordillera Central es un macizo montañoso que consiste en un basamento metamórfico intrusionado por rocas ígneas, y de rocas volcánicas rodeadas de un manto de sedimentos terciarios (Schubert A. 1984). Diferentes edades geológicas se han registrado en el Parque Nacional Juan B. Pérez Rancier, habiéndose documentado áreas originadas en el Cretácico (parte de las cuencas Yuna y Nizao); zonas de origen glacial específicamente la zona de Alto Bandera, entre los rasgos geomorfológicos glaciales que sustentan tal aseveración están: citamos “circos, aristas, canales glaciales, rocas aborregadas, morreras y depresiones rellenadas por turbas, a elevaciones por encima de 1800 m” (Schubert 1984), y otras de origen terciario.

Clima

De acuerdo a diagramas climáticos elaborados por la Subsecretaría de Recursos Naturales/Secretaría de Estado de Agricultura (1983), en San José de Ocoa las precipitaciones medias anuales son de 1,075.5 mm con una temporada seca que se extiende de diciembre a Marzo, un pico elevado de precipitaciones en mayo y otro menor en los meses correspondiente a Octubre-Noviembre. La temperatura promedio anual es de 23.5o C para un período de observación de 45 años.

En Bonao el valor promedio de precipitación es de 2139.1 mm, correspondiendo al mes de mayo las mayores precipitaciones; no se observan temporadas de sequía, la temperatura promedio anual es de 25.8 oc, para un período de observación de 43 años. Constanza presenta un promedio anual de 1026.4 mm  con máximos de lluvias en el mes de mayo y una temperatura promedio anual de 18.2 o C.


Las condiciones del clima del Parque Nacional Juan B. Pérez Rancier están regidas por los factores generales que determinan el clima en la Isla Hispaniola. Según De la Fuente (1976) estos son: su ubicación geográfica (al borde de la zona tropical norte), la circulación de los vientos alisios del noreste, que arrastran humedad en su recorrido por el Atlántico y al encontrarse con nuestros sistemas montañosos ascienden y producen lluvias abundantes, la condición de isla y su reducido tamaño permiten la influencia de las brisas marinas e influyen en la cantidad y distribución de las lluvias.

Las condiciones orográficas combinadas con la altitud y la influencia de los vientos alisios, que en el  área tienen su punto de inversión térmica a 2,150 msnm (gran parte del altiplano queda por encima de este punto), contribuyen a  los valores de precipitación anual, y a las  bajas temperaturas.

Muestra del Pajón Criollo con escarcha de hileo.
Basados en el gradiente altitudinal se estima una temperatura promedio anual que oscila entre 12 y 15 grados Celsius, registrándose temperaturas bajo cero Grados Centígrados con frecuencia (SEA/DVS, 1990). Observaciones no registradas (Andrés Ferrer, comunicación personal) establecen que las heladas por irradiación se producen por encima de los 2,000 m de altura en sitios como la Nevera, Valle La Lechuguilla, Rancho al Medio, Hoyo del toro y Alto de la Bandera. La primera helada de la estación invernal suele ocurrir generalmente a finales de Noviembre y principios de Diciembre, prolongándose hasta finales de Abril.  Se han producido también heladas tardías a fines de Junio.

De acuerdo a Llinás & Ortíz (en prensa) el régimen pluviométrico de éste  parque nacional presenta en sus valores medios una tendencia a ir incrementando en dirección noreste-sudeste, correspondiendo a la cuenca del río Yuna (polígono A), ser el área  de mayor recepción de lluvias, a consecuencias de los vientos alisios. Se estima un promedio anual de 2000 mm de lluvia al año, presentando dos regímenes de lluvia definidos  por los fenómenos meteorológicos de traslación. Para el polígono A estos autores reportan una época lluviosa en el otoño e invierno climático y época seca en la primavera  y verano, correspondiendo a septiembre ser el mes más lluvioso y a marzo ser el mes más seco. (Plan de Conservación, FMP-TNC, 2001)

Hidrología

Este parque nacional ha sido reconocido por su capacidad de producción de agua: 472 Ríos de orden I, 196 de orden II y 101 de orden III. Algunos de los  principales ríos del país inician sus cuencas en esta parte de la geografía nacional, tales como:

Cuenca Río Yuna: con un área ocupacional dentro del parque de 225.8 km2 con una longitud  hasta su  desembocadura de 206.6 km. Esta cuenca tiene una producción de agua según las precipitaciones de 2000-3000 l/s/km², reportados en los datos de la EEI.

Cuenca Río Nizao: que ocupa un área dentro del parque de 159.8 km² una extensión total de 143.2 km. La producción de agua en  la cuenca según las precipitaciones es de 1000 l/s/km², reportados en los datos de la EEI.

Cuenca Río Las Cuevas: cubre una superficie dentro del parque de 269.3 km² y una extensión hasta su confluencia con el Río Yaque del Sur en la presa de Sabana Yegua de 58.4 km.

Cuenca Río Grande del Medio: Esta cuenca cubre 123.5 km² dentro del parque, y recorre 79.3 km antes de confluir con el río Yaque del Sur en la Presa de Sabana Yegua, con un caudal aforado promedio de 3.2 m³/seg. 

Cuenca Rio Yaque del Norte: La protecciòn del PNJBPR, ademas favorece la conservaciòn del caudal ecologico de una de la “microcuencas” que conforman la parte alta del Rio Yaque del Norte, se trata de la “Microcuenca La Descubierta” ubicada a la inmediaciones de las comunidades de La Castilla y la Descubierta, el àrea que ocupa la cuenca del Rio Yaque del norte cubre 23 km² del PNJBPR.

De estos Ríos depende la economía de la región e inclusive la nacional.  Sobre cuencas originadas en esta región se han construido las principales presas del país: la Presa de Sabana Yegua, la Presa de Hatillo, la Presa de Río Blanco y el Complejo Hidroeléctrico del río Nizao que incluye las Presas de Jigüey, Aguacate, Valdesia y el Contraembalse de Las Barías.  Todas ellas desempeñan un importante rol en el abastecimiento de agua potable, agua para riego y en la generación de electricidad. (Plan de Conservación, FMP-TNC, 2001)



  Mapa sobre recursos acuáticos del Parque Nacional Valle Nuevo.

Capacitación del Personal de Campo


Con el objetivo de presentar y brindar un mejor servicio a la población, de igual manera eficientizar las labores en el plano institucional, técnicos de la Dirección Municipal de Medio Ambiente de Constanza han iniciado un proceso de capacitación de todo el personal de campo, Vigilantes Forestales, Guardaparque, Brigadas de Reforestación, Bomberos Forestales entre otros.

En este proceso está contemplado reforzar todo lo relativo a escritura, partiendo de un diagnóstico en el que se identificaron ciertas debilidades que merecen ser superadas, a fin de lograr el desarrollo a nivel personal e institucional por los conocimientos adquiridos y si puesta en práctica.

Además de estos temas de vital importancia, se impartirán capacitaciones en el uso de Sistemas de Posicionamiento Global (GPS), Cartografía Básica, así como el Uso de la Fotografía como Elemento Fundamental de los Informes.

Estas medidas se sustentan en que todo conocimiento debe llegar desde la parte alta a la más baja, en virtud de que ambas partes están intrínsecamente conectadas, como están los órganos en el cuerpo de todo ser viviente.